Confesar públicamente a Jesucristo

Confesar públicamente a Jesucristo

 

Estimado lector,

Me llena de mucha alegría su interés en confesar públicamente a Jesucristo como su Señor y su Salvador. Sin embargo, es mi deber como cristiano, compartir la palabra de Dios con usted, hasta que usted entienda lo que realmente significa “Confesar a Jesucristo públicamente como tu Señor y Salvador”. No es nuestra intención promover que los hombres confiesen a Jesucristo a través de una oración mágica, un rito o un mantra; tal como muchos falsos maestros han enseñado en sus congregaciones.

Muchos llamados ‘evangelistas’, ya sea que por ignorancia del evangelio de Jesucristo o por su tergiversada pasión por hacer crecer la cantidad de miembros de sus congregaciones, buscan artificios y estrategias para manipular a los hombres que no conocen las Sagradas Escrituras. Muchos acuden a espectáculos desde el púlpito, música estridente, sugestiones y griterías, para lograr que la emoción de los hombres aflore y se confundan creyendo que es la obra del Espíritu Santo.

Este falso ‘evangelista’ los invita a que acepte a ‘su Jesús’ en su corazón y reciten una oración mágica y como  resultado de esta magia todo su mundo estará arreglado. Esto no es así. Cuando estas personas ‘despiertan’, se vuelven más incrédulos que antes y blasfema el nombre de Dios y el evangelio, pensando que esa patraña que conoció era el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

El problema evidente con este artificio es que la vida de esta persona no ha cambiado. No hay nada diferente en su vida. La realidad es que la persona no ha creído en el evangelio de Jesucristo, porque no lo ha oído, por lo tanto no hay arrepentimiento de la vida de pecado que ha llevado. Si no oye la palabra de Dios, no cree y si no cree, no hay arrepentimiento,  es decir, no hay un cambio de mente, no hay un cambio de conciencia, no hay un cambio de deseo ni tampoco hay un cambio de acción, no hay un cambio de vida, es decir, no hay una nueva criatura. Aún está la misma mala conciencia, ahora engañada y manipulada. Como se manifiesta esto? Estas personas, confundidas en su corazón, inician un camino lleno de hipocresía, llevando una doble vida: la que aparentan y la que realmente viven delante de los ojos de Dios.

Estimado lector, esta no es la obra regeneradora del Espíritu Santo. Nuestro Señor Jesucristo habla acerca de la obra del Espíritu Santo de la siguiente manera:

  • Jua 16:7  Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
  • Jua 16:8  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
  • Jua 16:9  De pecado, por cuanto no creen en mí;
  • Jua 16:10  de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
  • Jua 16:11  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Por lo que si al oír la palabra de Dios, no hay una convicción de pecado, de justicia y de juicio, entonces, debes seguir oyendo la palabra de Dios.  Rom 10:17 nos dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. No perdamos las esperanzas. Démosle la oportunidad al Espíritu Santo de realizar su obra sobre natural en nuestra vida.

No seamos hipócritas y finjamos una escena conducida por nuestra mente. Si aún no has entendido o no estas llorando en tu corazón, rogando al Espíritu Santo que obre en ti y te convenza de arrepentirte por no haber creído en Jesucristo; entonces, continuaré citando la palabra de Dios, para que la leas, y al leerla la escuches y entonces tengas fe. Fe en Jesucristo y en su palabra, él dijo en Mar 1:15  El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Antes de hablarte del evangelio, te explicaré por qué debes arrepentirte.

Dice Gen 8:21, el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud, sabías esto? La palabra juventud en el texto hebreo (נָעוּר naúr) puede ser traducido como niñez, juventud o adolescencia. Y esto es evidente, debemos darnos cuenta, para poder reconocer nuestra maldad delante de Dios.

Aun no te das cuenta? Quién enseña a los niños a manipular a sus padres cuando quieren leche o algo más?, Quién les enseña a ponerse rojos de ira, cuando no los entiendes? Quién los enseña a ser egocéntricos?, envidiosos?, posesivos? Te das cuenta? Nacemos con ese conocimiento. Nadie nos lo enseña, lo llevamos por dentro.

A medida que crecemos lo único que manifestamos es nuestra rebeldía contra Dios. Desde niño aprendemos a que todo gira alrededor de nosotros. Creamos nuestras reglas, nuestro mundo; donde somos el amo y todos nos deben obedecer, servir, estar de acuerdo con nosotros. Cuando crecemos nos volvemos mentirosos y vivimos una vida de apariencia, según nuestra conveniencia. Cuando nos casamos, elegimos la pareja que nos conviene a nosotros, que llena nuestras expectativas. En verdad, nuestras intenciones, naturalmente son contrarias a los deseos de Dios.

Te das cuenta que por no haber creído en el nombre del hijo de Dios, también hemos pecado contra Dios? Se supone que lo primero que llega a tu mente cuando escuches o leas la palabra de Dios es que has pecado contra Dios y debes arrepentirte. Los hombres no se arrepienten. No son conscientes de que han pecado contra Dios. Muchos dicen: “yo no robo, no mato, no soy como Hitler, le hago el bien a todo el que puedo…de que me acusas?”, en verdad tienen razón, en su mundo, son verdaderos santos. Pero en el mundo de Dios, el mundo que Dios hizo, son culpables por no haber creído en el Hijo de Dios. Delante de Dios, con las reglas de Dios, son declarados culpables. Dice Rom 1:21-32,

  • Rom 1:21  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
  • Rom 1:22  Profesando ser sabios, se hicieron necios,
  • Rom 1:23  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
  • Rom 1:24  Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
  • Rom 1:25  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
  • Rom 1:26  Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
  • Rom 1:27  y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
  • Rom 1:28  Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
  • Rom 1:29  estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
  • Rom 1:30  murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
  • Rom 1:31  necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
  • Rom 1:32  quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

En el mundo de Dios no operan tus reglas. Bajo las reglas de Dios, creyéndote sabio, te hiciste necio. Por no haber glorificado a Dios. Por eso tu mente reprobada hace cosas que no te convienen. Y por hacer estas cosas eres digno de muerte. Entiendes tu pecado contra Dios? Tienes un corazón malo desde tu juventud y tu mente esta reprobada delante te Dios. Entiendes la gravedad del asunto?

No hay obra alguna que puedas hacer por ti mismo para cambiarlo. Tu corazón y tu mente te guían hacer cosas que no te convienen. Dios no obedece tus reglas. Que vas a hacer? Él es un juez justo, no lo puedes sobornar. Que harás? Que excusa le dirás? Dirás que no vas a la iglesia porque los ‘pastores’ que conoces son ladrones? Dirás que no eres tan malo como Hitler? Le dirás a Dios que Él debe hacer? Vas a seguir? Tú no eres el centro. Tú no eres el que dice cómo se hacen las cosas. Tú eres el que has sido creado. Él te creo. Él hace las reglas. Y bajo sus reglas eres culpable y tú no puedes hacer nada para cambiarlo.

  • Rom 3:10  Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
  • Rom 3:11  No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 
  • Rom 3:12  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
  • Rom 3:13  Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
  • Rom 3:14  Su boca está llena de maldición y de amargura.
  • Rom 3:15  Sus pies se apresuran para derramar sangre; 
  • Rom 3:16  Quebranto y desventura hay en sus caminos; 
  • Rom 3:17  Y no conocieron camino de paz.
  • Rom 3:18  No hay temor de Dios delante de sus ojos.
  • Rom 3:19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
  • Rom 3:20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Entiendes que no eres bueno ni justo? Entiendes la necesidad de arrepentirte? Entiendes que tú no puedes hacer nada para cambiarlo? Entiendes que bajo estas condiciones estas condenado para siempre? Entiendes que estas bajo el juicio de Dios? Arrepiéntete!

Que piensas ahora? Escuchas una voz dentro de ti que te llama pecador? Arrepiéntete! Que crees ahora del pecado?, que significa para ti, ahora, cometer pecado? Nada?,  sigues amando al pecado? Lo sigues deseando? Arrepiéntete!

Deseas cambiar? Deseas una vida nueva? Completamente diferente? Nueva? Quieres ser otra persona? Con otra naturaleza?

Pues si has entendido, si estas en un dilema de que sabes que estas condenado, bajo el juicio de Dios y que no puedes hacer nada para cambiarlo por tus propias manos; pues te diré una buena noticia, te diré el evangelio de salvación que el Hijo de Dios ofrece a los hombres:

2Co 5:17  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

  • Rom 3:21  Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
  • Rom 3:22  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
  • Rom 3:23  por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
  • Rom 3:24  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
  • Rom 3:25  a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
  • Rom 3:26  con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Esta es la fe en Jesucristo, que todos los que creen en él son gratuitamente justificados delante de Dios, perdonados o redimidos por medio de la fe en su sangre. Porque de tal manera te ha amado, que hizo expiación de tus pecados para que no te pierdas, para que no seas condenado bajo el juicio de Dios. Para que seas una nueva criatura, que lleva buenos frutos por naturaleza, para que tengas nueva vida y vida en abundancia,

Jesucristo, el dueño y heredero de todo y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder:

  • Heb 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
  • Heb 1:2  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
  • Heb 1:3  el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Y nos dice con toda autoridad cuales son las reglas de Dios, la voluntad de Dios:

Jua 6:40  Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Crees en Jesucristo? Crees en la obra redentora de la propiciación por medio de la fe en su sangre? Crees que él te puede salvar de la condenación eterna? Y que después de la muerte de este cuerpo, él te puede resucitar en el día postrero?

Entiendes ahora lo que significa: “Confesar a Jesucristo públicamente como tu Señor y Salvador”?

Si esto es así: pues, puedes llenar tu información en el siguiente formulario, con el propósito de establecer una comunicación y poder ayudarte con orientaciones sobre cómo perseverar en la doctrina de los apóstoles y en el partimiento del pan.

Si Jesucristo es tu Señor, ahora, no tengo otra forma de llamarte más que Consiervo!!