Aporte del Hno. Carlos Quiñones, Caguas, PR

Las Escrituras nos enseñan que Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo a morir en la cruz del calvario para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto las condiciones de esta poderosa promesa, tales como: “todo aquel”, “en él cree”, es decir, que esta promesa es para aquellos que crean en Jesucristo. Analicemos el siguiente texto para comprender mejor el llamado que el Señor le hace a “todo aquel que en él cree”:

  • Mar 8:34  Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
  • Mar 8:35  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
  • Mar 8:36  Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 
  • Mar 8:37  ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 
  • Mar 8:38  Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Negarse uno mismo y tomar su cruz, es el llamado a la salvación que nos hace Jesús, y aunque pareciera contradictorio, el llamado implica un gran regalo de amor. Asi es; un regalo de amor de parte de Dios y un regalo de amor de uno mismo. La salvación es voluntaria y es un acto de amor en si misma. El nos quiso salvar, pero nosotros necesitamos querer ser salvados. 

Que significa negarse a sí mismo? Negarse a si mismo es el principio que operó en Jesús, pero mucho antes de que viniese al mundo! Todo acto realizado comienza con una decisión mucho antes de realizarse. Por ejemplo, si usted decide ir al trabajo cada mañana, digamos a las 8:00 am, usted ya tomó la decision posiblemente dos o tres horas antes. En ese periodo de tiempo puede que haya sido tentado para no ir o tal vez enfrentó diferente grado de adversidad en su casa o en el tránsito, pero al fin pudo llegar al trabajo, hacer sus tareas y regocijarse en todo lo que realizó durante el día.

Para que vayamos comprendiendo este asunto de manera más clara, veamos que nos dice la palabra de Dios:

  • Flp 2:5  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 
  • Flp 2:6  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 
  • Flp 2:7  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 
  • Flp 2:8  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 
  • Flp 2:9  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre

Nuestro Señor Jesucristo, de antemano, había realizado lo mismo que le pide a sus seguidores, esto es negarse a si mismo. En su ejemplo, se realiza el primer acto de su gran amor, que El se se despojó a sí mismo y se humilló a sí mismo para poder salvar a los que creen en El. Es posible que usted se pregunte: que tiene que ver esto conmigo? Acaso tengo yo un trono o un puesto importante? De que me tengo que despojar? La verdad es que sí lo tiene y que se tiene que despojar de su actual trono!

Con todo respeto quiero llevarle a considerar un punto que nos impide a veces seguir a Jesucristo. Los humanos tenemos nuestro trono de vanagloria, el orgullo, opiniones, creencias equivocadas, estilos de vida y conductas que son contrarias a lo establecido por Dios. El ser humano vive endiosado, se ofrece culto a si mismo y en su confusión religiosa, pretende decirle a Dios en que forma debe ser su relación. Cada ser humano tiene su propio trono que sustenta y engrandece con cosas terrenales, aspiraciones perecederas y tesoros que se envejecen, deprecian y desaparecen. Algunos tronos son más grandes que otros, pero la verdad es que cada quien tiene el suyo y no quiere renunciar a el. Es por ello que negarse así mismo, es el llamado de Jesús a los que voluntariamente son sus seguidores, pues El quiere compartir este perfecto amor con nosotros.

La salvación es una conquista de un Rey sobre otro rey. Encierra en sí misma, el rendir nuestro propio reino; poblado de orgullo, ignorancia de la voluntad de Dios y de nuestro propio estilo de vida; al reino de Jesucristo, siendo EL el Rey y Señor de nuestras vidas. Cuando un reino es conquistado por otro, la etapa de transición es muy difícil para el reino conquistado. Puesto que cuesta mucho acostumbrarse al nuevo Rey y sus leyes. El rendirnos, implica renunciar de lo que soy para comenzar a ser otra persona diferente, alguien que nunca he sido; pero puedo serlo en Jesucristo.

Que es la cruz? La cruz es una carga. Esa carga es la sentencia para pagar tus delitos. La cruz te llevará a la muerte, el cual es la paga por el pecado. Y esta es la sentencia para todo el que vive en desobedencia a Dios. Todo aquel que aun no ha creído ni aceptado a Jesucristo, vive sentenciado a su cruz cargada de pecado, el cual le llevará a la muerte y muerte eterna. Que significa tomar tu cruz? Tomar tu cruz, quiere decir que entiendes la gravedad de tu realidad como pecador, frente al justo veredicto de condenación de Dios sobre ti. Tomar tu sentencia y entregarla a Jesucristo, entregándole tu vida completamente, siendo sepultando en las aguas del bautismo, para luego resucitar con la aspiración de una buena conciencia hacia Dios y a una nueva vida guiada por EL, siendo declarados como hijos de Dios, justificados, santificados, redimidos y salvos por la Sangre del Cordero de Dios que quita el pecado.

Luego de ser lavados con la Sangre del Hijo de Dios, nacemos como hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Que Dios te Bendiga!