Gurabo 04/14/13

Aporte del Hno. Jorge Ines,  de Bayamon, PR

En el libro de Josué se relata la forma en que se logró la conquista de Canaán por parte del pueblo de Israel.  Tuvieron  un largo recorrido, desde que salieron de la tierra de Egipto hasta llegar a la tierra prometida. Los israelitas recibieron la bendición y el favor de Jehová, pero por otro lado, también recibieron los castigos y represalias por sus malas decisiones y acciones. Ahora, el tiempo del anciano Josué para entrar  en la próxima “tierra prometida” había llegado.

En el capítulo 24 de este libro y, en presencia de los ancianos, príncipes, jueces, oficiales y todo el pueblo, Josué les recordó cómo comenzó todo y de dónde había venido Israel, siempre sostenido por las promesas de Dios. Fíjese en algunos verbos que Josué utiliza para describir la actuación de Dios: Yo tomé, traje, aumenté (Abraham y su descendencia), envié (a Moisés a Egipto), saqué (Israel de Egipto), introduje (por todos los pueblos), libré (de los enemigos) y os di la tierra por heredad. (A nosotros nos hizo lo mismo, nos tomó, envió a su Hijo, nos sacó del pecado, nos libró y nos libra del enemigo de las almas y de la muerte, y nos da la tierra por heredad).

Josué hace un llamado al pueblo y utiliza 3 verbos que ponen al pueblo a definirse sobre su fidelidad hacia Dios (a tomar una decisión de una vez y por todas): Temed a Jehová, servidle con integridad y verdad y quitad los dioses ajenos.

En el versículo 15, Josué hace una declaración que todos los cristianos deberíamos asumir: (parafraseando) “Bueno, yo no sé si ustedes cumplirán con la promesa de seguir a Dios, no sé que vayan a hacer ustedes, qué decisión piensan tomar, yo no sé tú, pero yo y casa serviremos a Jehová”.

Yo y mi Casa Serviremos a Jehová

Josué 24:14

Ahora, pues, temed a Jehová

Temor – Reverencia, Obediencia a sus mandatos, Someterme a su voluntad, Servir.

Hebreos 12:28-29

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible (por medio de Jesucristo), tengamos gratitud, y mediante ella (gratitud) sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. (Lo contrario de agradecido es malagradecido. Dios envió a su Hijo a morir por nosotros y cuando no aceptamos ese sacrificio somos hasta cierto punto malagradecidos y que mucho nos molesta las personas malagradecidas).

Salmos 33:18

He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia.

Apocalipsis 11:18

Es tiempo de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre.

El temor también se podría interpretar como miedo

Hebreos 12:29 Porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Hebreos 10:31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

 cont. Josué 24:14

Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad

Servir – Estar empleado en la ejecución de una cosa por mandato de otro. Estar sujeto a otro haciendo lo que él dispone.

Se sirve a Dios obedeciendo a su Hijo Jesús:

Juan 12:26

            Si alguno me sirve, sígame. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Romanos 14:18

Porque el que en esto sirve a Cristo (habla de la paz y a la mutua edificación), agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.

Servidle ¿Cómo? El texto de Josué 24:14 lo dice: con integridad y en verdad

Proverbios 10:9

El que camina en integridad anda confiado.  Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado.

Juan 4:23

Cuando los VERDADEROS ADORADORES adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. (En nuestra adoración a Dios, NO puede haber mentira, ni engaño, ni hipocresía).

Josué 24:15

Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Cuando una persona dice: yo y mi hijo, yo y mi esposa, normalmente utilizamos la frase: El burro adelante, para que no se espante. Según la Real Academia Española de la Lengua, lo correcto es decir: mi hijo y yo o mi esposa y yo. ¿Por qué Josué se habrá mencionado él primero? Bueno, en aquel entonces no existía la Real Academia Española.

Josué sabía que Dios es un Dios de orden y asimismo lo estableció en el hogar. El hombre es cabeza de la mujer (Efesios 5:23) Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia.   Pero Dios no nos ha hecho cabeza para maltratar a nuestras esposas. Dios nos pide en su Palabra que las y tratemos como a vaso frágil. A que amemos a nuestras mujeres como a nuestros cuerpos, y no seáis ásperos con ellas. Como cabeza de hogar tenemos una responsabilidad mayor, ya que en nuestras decisiones esta la responsabilidad de mantener unida a nuestra familia. Es triste cuando un hombre cabeza de hogar no esta tomando el rol que le corresponde. (El efecto, la sociedad se está deteriorando, las familias se están destruyendo, maltratos, etc.)

En Josué tenemos la determinación y firmeza de un líder y padre responsable. (Primero dijo: Yo) Un padre comprometido, que piensa el ejemplo que debería dar a sus hijos, es el primero que se somete a la voluntad de Dios.

            1 Timoteo 4:12 Pablo exhorta a Timoteo, pero aplica a los padres cristianos también:

Sino sé ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

            Proverbios 24:3

            Con sabiduría se edificará la casa y con prudencia se afirmará.

 En segundo lugar, Josué dice: “mi casa”. Esto demuestra que él conocía muy bien a su esposa y a sus hijos. Él conocía la fidelidad de su esposa y la obediencia que habían mostrado sus hijos hacia él y hacia Dios.

            Efesios 5:22 y 24

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 

Efesios 6:1-4

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.2) Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.3) Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.4) Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. (Esta es la base del hogar)

Algunos pensaran que Josué, al afirmar “Yo y mi casa”, suena un pensamiento “machista”, que dice que en “mi casa se hace lo que diga yo”. Ojalá pudiéramos afirmar este mismo pensamiento en nuestras casas. Un padre que es capaz de decir “yo y mi casa”, cuando se refiere a los valores espirituales, está seguro de los principios que ha sembrado.

            Deuteronomio 11:16-19

Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos.18) Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma.19) Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes.

El fiel reflejo de nuestra fe no se manifiesta en la Iglesia, sino de cómo nos conducimos en el hogar. Más que nunca necesitamos fortalecer los cimientos de nuestra fe. Una vida es tan fuerte como el cimiento sobre el cuál está fundada. Necesitamos fortificar nuestra vida en el hogar. Es el último refugio que tiene el siervo de Dios que desea ser fiel a su Señor. No se puede comparar la eficacia de la instrucción impartida por los padres si no viene acompañada por el ejemplo y modelo de cristianos que queremos proyectar a nuestros hijos. (Ej. no mientas-yo miento, no robes-yo robo, ama a Dios-yo no lo demuestro) No podemos pretender  que la Iglesia sea la que eduque a nuestros niños (que lo haga todo, ejemplo la educación en la escuela no puede ser todo, tenemos que hacer nuestra parte en el hogar). La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es guiarlos por el camino de Señor y que crezcan en el temor de Dios, viendo en nosotros un modelo de cristianos que ellos deben seguir.

En tercer lugar, Josué habla del objeto de su decisión “serviremos a Jehová”. Esta decisión revela la importancia de tener una familia cristiana. De tener un hogar donde todos estén envueltos en el servicio al Señor. Josué reconocía que no era suficiente que él permaneciera fiel  a su Dios. Él sabía que su familia podía caer en las mismas redes de la idolatría a la que Israel era propenso. La descomposición de la familia, —hablamos de la familia cristiana— sigue siendo una realidad de que nos duele en gran manera. La falta de unidad entre los padres hace que los hijos sirvan a otros “dioses”. (Pecado, materialismo, mundano)

Salmos 101:6

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

 Invitación:

Josué 24: 20, 21 y 24

Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos (pecado, desobediencia, rechazo), él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien (envió a su único Hijo para salvarnos) 21) El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos.24) Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.

El pueblo de Israel hizo la promesa de servir a Jehová Dios, promesa que (para variar) no cumplieron. Dios quiere darte la salvación de tu alma, pero no quiere promesas que se cumplan.

            Eclesiastés 5:4-5

Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.5) Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

Es hora de velar por el bienestar espiritual de nuestra familia, es hora de ser los sacerdotes que Dios quiere que seamos en nuestro hogar. Pero para ello, es necesario comenzar nosotros mismos a mantener una verdadera relación personal con el Señor, a buscarlo para ganar autoridad, ha dar un testimonio que sea ejemplo a nuestra familia, pues eso es lo que Dios anhela y espera de nosotros.

Mientras muchas familias se pierden en este mundo, ¿Qué estás haciendo con la tuya? Yo no se tú, pero Yo y mi casa serviremos a Jehová.