Estimado Lector,

Para explicar este importante tema, quiero abordarlo respondiendo las siguientes preguntas: ¿Qué significa? ¿Cómo y cuándo se practica la cena del Señor? Al finalizar el estudio, me gustaría que tú respondas, brevemente, las mismas preguntas.

Conforme con las Escrituras, después de la fundación de la iglesia, a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía (Hch 11:26). Se le llama cristianos aquellos que han creído al mensaje predicado por Jesucristo y han transformado sus vidas conforme a la voluntad de Sus palabras y esperan la promesa de ser resucitados en el día postrero.

El apóstol Pablo, resume este mensaje y la esperanza que tienen todos los cristianos en la 1 Cor 15. Pablo, centrando su argumento en la muerte y resurrección de Jesucristo, lo expresa:

  • 1Co 15:3  Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
  • 1Co 15:4  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Y a pesar de que el contexto de este capítulo 15 es la argumentación de Pablo acerca de las implicaciones que tendría el negar la resurrección de los muertos, nos deja bien claro, cual es la esperanza de todo aquel que ha creído en Cristo: la esperanza de “resucitar de entre los muertos”

  • 1Co 15:16  Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
  • 1Co 15:17  y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
  • 1Co 15:19  Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

Si Cristo, no hubiese resucitado, en vano seria nuestra fe. Es decir, Cristo hubiese sido un profeta más. Como muchos otros buenos y ejemplares hombres que han vivido y enseñando buenos pensamientos acerca de la correcta conducta de los hombres y nada más. Sin embargo, la esperanza del cristiano, está en la victoria de Cristo sobre la muerte,

  • 1Co 15:20  Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
  • 1Co 15:21  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
  • 1Co 15:22  Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

La victoria de Cristo garantiza la promesa que EL nos hace:

  • Jua 6:40  Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
  • Jua 6:54  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Esta promesa que Cristo nos hace, la selló mediante un juramento o un nuevo pacto entre Dios y los hombres. Conforme a las Escrituras, Dios ha hecho muchos pactos con los hombres de la antigüedad y uno solo, el último, en los tiempos de Jesus de Nazaret:

  • Heb 1:1  Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
  • Heb 1:2  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

Aunque son muchos los pactos que Dios ha hecho con los hombres (Abraham, Jacob, David, etc.), solo dos han sido sellados con sangre y establecidos para la salvación de los hombres mediante la remisión de sus pecados. Estos son:

  1. el pacto de Dios con el pueblo de Israel, el antiguo pueblo escogido por Dios para Salvación
  2. el pacto de Dios con los cristianos, el nuevo pueblo escogido por Dios para Salvación; sin limitación de fronteras (de todo linaje y lengua y pueblo y nación)

Aquí se establece el pacto que Dios hizo con Israel, sellado con la sangre de un animal, un cordero sin defecto:

  • Éxo 24:7  Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
  • Éxo 24:8  Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas

Dios le habló a su pueblo a través de Moisés indicándole cuales memoriales debería realizar el pueblo para que recordara su pacto (Lv 1-7); la pascua (Ex 12:26,27); la fiesta de cabañas (Lev. 23:42,43); otros.

Aquí se establece el nuevo pacto que Dios hizo con los cristianos, sellado con la sangre del cordero de Dios que quita el pecado del mundo:

  • Jua 1:29  El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
  • Mat 26:28  porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

De la misma manera Cristo establece el  memorial del nuevo pacto:

  • Luc 22:14  Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.
  • Luc 22:15  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
  • Luc 22:16  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
  • Luc 22:17  Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
  • Luc 22:18  porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
  • Luc 22:19  Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
  • Luc 22:20  De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

De tal manera, Cristo establece este memorial entre los cristianos que han creído su mensaje y han transformado sus vidas conforme a su voluntad y esperan la promesa de ser resucitados en el día postrero. Este es el memorial del nuevo pacto. Cada vez que el cristiano participa de este memorial, recuerda (confirma) el pacto que Cristo hizo con su iglesia y anuncia su muerte hasta que El vuelva. Cada vez que participa, el cristiano recuerda que al comer su cuerpo y beber su sangre permanece en el cuerpo de Cristo y que tiene la vida eterna en Cristo y por tanto Cristo le resucitará en el día postrero.

  • Jua 6:54  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
  • Jua 6:55  Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
  • Jua 6:56  El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
  • Jua 6:57  Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este nuevo pacto, significa que Cristo es el centro, la causa principal de la vida y la razón de nuestra fe. Así que, este memorial, como su nombre lo indica es un recordatorio de aquel gran momento en la historia de salvación de la humanidad. Donde todos, tienen derecho (la oportunidad) a la salvación mediante el nuevo pacto establecido entre Dios y los hombres. Y este es el pacto:

  • Jua 3:16  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
  • Jua 3:17  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
  • Jua 3:18  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Este memorial fue practicado por los apóstoles y los demás cristianos, estableciendo este memorial como una característica distintiva de la iglesia del Señor.

Antes de estudiar cómo y cuándo los apóstoles realizaron este memorial, la Escritura nos enseña que los primeros cristianos obedecían en todo a los apóstoles:

  • Hch 2:41  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
  • Hch 2:42  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

A pesar de que este pasaje menciona el partimiento del pan, no necesariamente se refiere a la cena del Señor (aunque podría implicarlo), sino más bien a que compartían sus alimentos. Sin embargo, el punto que resaltamos es la perseverancia de la iglesia en la doctrina de los apóstoles. Dándonos ejemplos sobre una de las características más destacadas de la iglesia del Señor, perseverar en la doctrina o enseñanza de los apóstoles. Por esta razón, citaremos algunos ejemplos a seguir de cómo y cuándo los apóstoles realizaban este memorial.

Durante el regreso a Jerusalén del tercer viaje de Pablo, se narra la visita del apóstol a la iglesia de Troas. La estadía de Pablo, acompañado por algunos discípulos de Berea, Tesalónica, Derbe y Efeso fue por 7 días:

  • Hch 20:4  Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.
  • Hch 20:5  Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.
  • Hch 20:6  Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.
  • Hch 20:7  El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Al citar este texto, debemos tratar algunas consideraciones antes de comprender su enseñanza. La primera consideración es: “los días de los panes sin levadura”. Muchos argumentan que citar Hch 20:7 como una referencia al día en el que se celebra la cena del Señor, es de poco fundamento, y esto es con la intención de sabotear este nuevo mandamiento practicándolo cuando les parece.

Su argumento es que el versículo 7 se refiere al partimiento del pan sin levadura de la fiesta de la pascua. Para aclarar esta consideración debemos entender qué era y cómo se celebraba esta fiesta. El mandamiento de la fiesta de la pascua esta explicado en Ex 12, especialmente en los versículos 14 y 15. ¿Qué era?:

  • Éxo 12:14  Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

Tal como habíamos dicho anteriormente, este es un memorial para Jehová por estatuto perpetuo para el pueblo de Israel, con el cual se había realizado el pacto, sellado con la sangre de los cabritos:

  • Éxo 24:7  Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
  • Éxo 24:8  Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
  • Éxo 34:27  Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.
  • Deu 5:3  No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.

Continuando con el versículo 15. ¿Cómo se celebraba?:

  • Éxo 12:15  Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.

Es decir, durante 7 días, todos los días de esa semana, se comía pan sin levadura. Dicho esto, volvamos al texto de Hch 20:4-7:

  • Hch 20:4  Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.
  • Hch 20:5  Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.
  • Hch 20:6  Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.
  • Hch 20:7  El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

El versículo 6, nos explica que ya habían pasado los días de los panes sin levadura y entonces navegando desde Filipos hasta Troas, pasado 5 días se reunieron. Este texto explica que la intención de Pablo y los discípulos al reunirse con los de Troas, no era celebrar la fiesta de la pascua, ya que ésta había pasado.

Sin embargo, lo que si podemos identificar en el versículo 7, es como el autor inspirado por el Espíritu Santo, intencionalmente distingue el propósito del primer día de la semana de los demás días. En otras palabras nos dice que, lo que se realizó ese primer día de la semana, no se realizó durante los anteriores seis días. ¿Y qué fue lo que se realizó? partir el pan.

La segunda consideración de este texto es, si realmente, el propósito de la reunión de ese primer día de la semana era la de partir el pan. A mi entender, está bastante claro, y para la gran mayoría de los traductores, que en sus traducciones se auxilian de la preposición ‘para’, para asignar el propósito de partir el pan al primer día de la semana cuando traducen: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan” En los textos griegos, tal auxiliar no existe. Cualquier griego que leyera este versículo en su propio idioma entendería que este es el sentido de la oración. Sin embargo, al traducir a otro idioma, aun con una traducción literal término a término, el contexto de la oración demanda tal entendimiento. El texto original dice:

  • Hch 20:7  εν δε τη μια των σαββατων συνηγμενων των μαθητων του κλασαι αρτον ο

Literalmente sería algo así:

“En pero el uno de los sábados habiendo sido reunidos de los discípulos quebrar pan el”

Es decir, el uno después del sábado (el domingo). Es evidente la intención del autor al señalar el propósito por el cual han sido reunidos los discípulos: quebrar el pan.

El partimiento de este pan, se distingue de cualquier otro compartir de alimentos. Esta es la tercera consideración: en la mayoría de las traducciones este versículo 7 está vinculado a la referencia de Hch 2:42. ¿Se refiere este partimiento del pan al mismo que Hch 2:42? De ninguna manera.

Aunque Hch 2:42 pudiera implicar que se refiere a la cena del Señor, no hay pruebas concluyentes que así fuera. Sin embargo, en Hch 20:7, sí. Como ya hemos dicho antes, por el autor omitir los demás días y distinguir el partimiento del pan el primer día de la semana, habiendo sido reunido los discípulos. Tal como veremos más adelante en otro ejemplo, el apóstol Pablo corrige a los hermanos de Corinto diciéndole (yo parafraseo, resumiendo): ustedes pueden reunirse cuando quieran para comer cualquier alimento, pero cuando se reúnen como iglesia para partir el pan, no es una fiesta ni un banquete, sino que es la comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo (1 Cor 10:16; 11:17-22) Esta referencia, nos ayuda a entender cuándo los apóstoles y los demás discípulos, es decir, la iglesia participaban de este memorial: el primer día de la semana.

Sería demasiada coincidencia que el apóstol se quedara por una semana en Troas y esta sea justamente la semana cuando se celebraba el partimiento del pan. Ahora veremos una cuarta consideración: ¿Cómo podemos comprobar que los discípulos se reunían cada primer día de la semana? Cuyo principal objetivo era el de partir el pan, entre otros propósitos

  • 1Co 16:1  En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.
  • 1Co 16:2  Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

Por causa de una hambruna que azotaba a Jerusalén, Pablo ordena a las iglesias a solidarizarse con una ofrenda. No se puede ordenar algo sin autorizarlo. Al apóstol ordenar, estaba autorizando que se podía recoger ofrendas cada primer día de la semana para los santos, en este caso para los de Jerusalén. De modo que, para obedecer este mandato de Pablo, las iglesias (en Galacia, Corito, Etc) tenían que apartar y guardar, es decir, recolectar ‘algo’ cada primer día de la semana; si se reunían para cumplir con esta orden del apóstol, entonces también cumplían el propósito principal del primer día de la semana que era el de partir el pan.

Si los apóstoles y los demás discípulos partían el pan cada primer día de la semana, como el memorial del nuevo pacto en la sangre de Jesucristo, recordando su muerte, teniendo comunión con su cuerpo y con su sangre, entonces tal práctica se identifica como otra de las características de la iglesia del Señor Jesucristo.

Al igual que la iglesia en Troas, según vimos; la iglesia en Corinto también había recibido la enseñanza  de partir el pan. Sin embargo, estos creían que se trataba de un compartir de alimentos (un banquete) o de una fiesta y no del memorial del nuevo pacto en la sangre de Jesucristo. De manera que el apóstol los reprende:

  • 1Co 11:17  Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
  • 1Co 11:18  Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.
  • 1Co 11:19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
  • 1Co 11:20  Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
  • 1Co 11:21  Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.
  • 1Co 11:22  Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

Al parecer, lo que ellos realizaban era una reunión en la que comían y se embriagaban. El apóstol dice que esto no es comer la cena del Señor. Claramente nos enseña que en la iglesia puede haber muchas reuniones de compartir, pero que hay una de ellas, la que se celebra el primer día de la semana, que tiene un propósito diferente, y esto es, tener comunión con el cuerpo y la sangre de Jesucristo.  Luego les exhorta de la manera tal cual él la recibió:

  • 1Co 11:23  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
  • 1Co 11:24  y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
  • 1Co 11:25  Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
  • 1Co 11:26  Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

He aquí la doctrina del apóstol: enseña lo mismo que recibió. Este memorial fue instituido la noche que Jesucristo fue entregado; que tomo el pan, dio gracias y lo partió y lo dio para que comieran del él. Y explicó que este pan era su cuerpo y que lo hicieran en memoria de Él. Hizo igual con la copa, es decir dio gracias por el fruto de la vid y lo repartió para que bebieran de él. Y explicó que este fruto de la vid era la sangre derramada del nuevo pacto, es decir, que lo sellaba. Y que todas las veces que comieran este pan y bebieran esta copa (fruto de la vid) la muerte del Señor anunciaban hasta que El vuelva, es decir, proclamaban la segunda venida del Señor Jesucristo!

También en la exhortación, el apóstol explica que este memorial se debe celebrar cuando nos reunimos como iglesia y que la participación es individual, en el pleno conocimiento de los que significa tal memorial, porque si no, somos dignos de juicio de condenación.

  • 1Co 11:27  De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
  • 1Co 11:28  Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
  • 1Co 11:29  Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

El apóstol enseña, a cualquiera (no juzguemos quien puede o no hacer este memorial, el apóstol dice: pruébese cada uno así mismo, deje que el otro haga lo mismo, el juicio es individual; lo que si podemos hacer es enseñar lo que dice las Escrituras y dejar al juicio del participante) que participe de este  memorial indignamente (el contexto de la palabra indignamente, hace referencia al problema que Pablo estaba corrigiendo en el principio de su exhortación y no a la dignidad, como mérito propio del participante, porque, ¿Quién es digno?), es decir, sin discernir el significado de lo que hace, se perjudica así mismo.

Recuerde que el propósito principal del primer día de la semana es partir el pan y no es un mero complemento del culto de ese día, como muchos tienen por costumbre, realizándolo a la carrera, en 5 o 10 minutos, como si se tratara de un momento en el que debemos simplemente leer y comer en ese día. Para mí, esto si es participar indignamente!

El primer día de la semana debemos enseñar (como lo hacía Pablo), explicar para poder discernir (no solamente leer) sobre el memorial, recordando los sufrimientos y la muerte del Señor Jesucristo, el siervo sufriente de Dios según: Mat. 27:32-50; Mar. 15:21-41; Luc. 23:13-49; Juan 19:17-30; Isa. 53; 1 Ped. 2:21-25. Explicar acerca de cómo participar del memorial según: Mat. 26:26-28; Hechos 20:7; y 1 Cor. 11:23-27.

En ese momento de absoluta meditación; cada cristiano debe permanecer en profunda reverencia y conciencia ante el memorial del nuevo pacto en la sangre del cordero de Dios y confirmar que el Señor adquirió tu vida a precio de esa sangre derramada y que desde entonces le declaras como tu dueño y Señor para servirle y amarle con todo tu ser, Aleluyah!!

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